Existe en el trasandino un viejo empleado, que llamaremos M. Ha prestado servicio prácticamente desde la niñez en dicho ferrocarril. Aún no cumple, quince años de edad cuando ingresa como telegrafista, luego ocupa e cargo de auxiliar, jefe relevante, ayudante de inspección de tráfico y jefe de estaciones.
Está reconocido como un buen empleado; nosotros diremos con profundo conocimiento, que de no tener dos defectos, podría decirse de él que era excelente. Esos defectos son: Una marcada creencia de que las leyes son para cumplirse, (Ya veremos luego a donde lo llevó tal creencia) Una elevada moral y manifiesto patriotismo, un gran amor por la ética del empleado y una acrisolada honradez.
Sobre el último punto diremos que en varias oportunidades, al comprobar en las Cajas de las estaciones a su cargo, dinero sobrante sin explicación contable, invariablemente lo ingresaba como "dinero sobrante en caja" el hecho sin ser único no es común y el acto es tanto más apreciable si se tiene en cuenta que allende los Andes donde actuaba, no tenía más control que el suyo propio, el de su conciencia.
En el verano de 1924 en la estación Cacheuta, poco después de partir el tren local de pasajeros hacia Mendoza, encuentra junto a uno de los bancos de la planchada un maletín cerrado aunque sin llave, que guarda en su oficina; al día siguiente recibe un despacho telegráfico. En el que se pregunta si se habría encontrado un maletín marrón que el remitente "cree" haber olvidado en la planchada, al que responde afirmativamente. Más tarde se presenta el comisionista del establecimiento termal, "Chicho" quien le hace entrega, de parte de la familia propietaria del maletín, de un papel cortado en forma especial con indicación de que el objeto no sea entregado sino a la persona que se presente munida de la otra parte del papel, que completará la contraseña. Al segundo día, una dama que llenó tal requisito se llevó el maletín que contenía más de cien mil pesos en joyas y dinero efectivo…
Un empleado oyó a M. murmurar luego: "Gracias perro"...
La dama había olvidado el rutinario gracias!...
No hemos de caer en la pobreza de plantear en estas notas cuestiones de menor cuantía que llevarían a la certidumbre del concepto que hemos formado en cuanto al citado empleado. Hemos estudiado varios casos - ¡existen tantos! - y si hemos tomado el de este hombre es porque a nuestro juicio, configura la denominación de diligente, algunos rasgos que seguidamente anotamos lo distinguen.
En 1945 encontrándose a cargo de la estación Las Cuevas, por encargo especial del superintendente de tráfico, pués M. no es personal relevante sino titular de otra estación; se le presenta uno de los transportadores de ganado y con la ley de ferrocarriles en la mano, le dice: "De acuerdo a esta Ley y sus artículos tales y cuales, usted debe proporcionarme jaulas para embarcar ganado a Chile.
Señor - dice el Jefe - dentro del territorio argentino rigen efectivamente las disposiciones a que Ud. se refiere para transporte de ganado pero aquí estamos en la frontera con otro país y la ley cesa en su imperio para entrar a regir en convenio recíproco entre ambos gobiernos, del que Ud, tiene una copia y es en base a él que se efectúa la distribución de jaulas y tendrá las suyas en su oportunidad.
- Guardando la ley en el bolsillo - Yo venía dispuesto a pelear lo que creía un derecho... Ud. me ha demonstrado que estaba en un error lamentable, es como dice, pero hasta ahora ningún Jefe me había explicado el caso en sus verdaderos terminos; gracias.
En 1945 encontrándose a cargo de la estación Las Cuevas, por encargo especial del superintendente de tráfico, pués M. no es personal relevante sino titular de otra estación; se le presenta uno de los transportadores de ganado y con la ley de ferrocarriles en la mano, le dice: "De acuerdo a esta Ley y sus artículos tales y cuales, usted debe proporcionarme jaulas para embarcar ganado a Chile.
Señor - dice el Jefe - dentro del territorio argentino rigen efectivamente las disposiciones a que Ud. se refiere para transporte de ganado pero aquí estamos en la frontera con otro país y la ley cesa en su imperio para entrar a regir en convenio recíproco entre ambos gobiernos, del que Ud, tiene una copia y es en base a él que se efectúa la distribución de jaulas y tendrá las suyas en su oportunidad.
- Guardando la ley en el bolsillo - Yo venía dispuesto a pelear lo que creía un derecho... Ud. me ha demonstrado que estaba en un error lamentable, es como dice, pero hasta ahora ningún Jefe me había explicado el caso en sus verdaderos terminos; gracias.
Em otra ocasión, un grupo de pasajeros que ha quedado en pie en Punta de Vacas por falta de asientos disponibles en el tren internacional, que debe partir hacia Los Andes, se presenta al Jefe con cierto "calor" en quejas por haber constatado que mientras ellos deben viajar parados, se deja en la estación un coche vacío... Aquel expresa: Señores su reclamo es justo y yo sería gustoso de agregar el coche vacio pero la máquina que conduce este tren que es la única de que se dispone, solo tiene capacidad de arrastre para seis vagones y si se engancha otro, el tren so solo se atrasaría sino que haría peligrar la seguridad de los pasajeros por exceso en las grandes pendientes que debe superar. Les muestra la tabla de arrastre y, desde luego, los pasajeros quedan conformes. Pero es frecuente que en casos semejantes los empleados que intervienen se limitan a responder a los pasajeros, en sus casos, que proceden por órdenes superiores, cuando una explicación ilustrativa resulta casi siempre más eficaz para las dos partes.
Por lo demás, la órden superior, el reglamento, la ley mísma son para resolver y facilitar la cuestión que reglan y no para entorpecerlas y si la entorpecen, ahí está "La ciencia y conciencia" de quien debe aplicarla.
Lo que nos proponemos transcribir, aunque tocan a un individuo, son al gremio cuestiones que atañen o pueden atañer a muchos ferroviarios, mismo y entonces se trata de cuestiones bono de nuestro punto de vista.
El 10 de enero de 1941 bajo expediente número 011158 Letra E. Libro 2 M, expone ante la Dirección General de FF. CC. de la Nación el siguiente hecho: "M. Jefe accidental de la estación Punta de Vacas del ferrocarril trasandino argentino tiene el honor de dirigirse al Señor Director y expone:
Que se dirige en recurso ante esa Dirección General según la facultad del artículo 3 del Reglamento General, por estimar que ciertas órdenes superiores no se han ajustado a los reglamentos, perjudicando el servicio. El hecho concreto es: El día 3, del corriente mes y año presentóse a esta estación Don Carlos Verdugos, superior del ferrocarril y dispuso el alistamiento y despacho del tren "Extra" con antelación al tren internacional de pasajero Nº 1 para lo cual le ordenó suscrito que se limitase a la atención del servicio interno, que él atendería al servicio de playa. Varias disposiciones que tomó lo fueron con trasgresión a expresas disposiciones reglamentarias a saber:
Por lo demás, la órden superior, el reglamento, la ley mísma son para resolver y facilitar la cuestión que reglan y no para entorpecerlas y si la entorpecen, ahí está "La ciencia y conciencia" de quien debe aplicarla.
Lo que nos proponemos transcribir, aunque tocan a un individuo, son al gremio cuestiones que atañen o pueden atañer a muchos ferroviarios, mismo y entonces se trata de cuestiones bono de nuestro punto de vista.
El 10 de enero de 1941 bajo expediente número 011158 Letra E. Libro 2 M, expone ante la Dirección General de FF. CC. de la Nación el siguiente hecho: "M. Jefe accidental de la estación Punta de Vacas del ferrocarril trasandino argentino tiene el honor de dirigirse al Señor Director y expone:
Que se dirige en recurso ante esa Dirección General según la facultad del artículo 3 del Reglamento General, por estimar que ciertas órdenes superiores no se han ajustado a los reglamentos, perjudicando el servicio. El hecho concreto es: El día 3, del corriente mes y año presentóse a esta estación Don Carlos Verdugos, superior del ferrocarril y dispuso el alistamiento y despacho del tren "Extra" con antelación al tren internacional de pasajero Nº 1 para lo cual le ordenó suscrito que se limitase a la atención del servicio interno, que él atendería al servicio de playa. Varias disposiciones que tomó lo fueron con trasgresión a expresas disposiciones reglamentarias a saber:
a) Demoró fuera de señales 12' al tren internacional de pasajeros .Nº 2 por no cumplir lo dispuesto en el Art. 40 (Regto. gal.).
b) Causó atraso de 40' al tren internacional Nº1 sobre 45' que traía el 2 (El 1 corre con los elementos de este)
c) Dejó un vagón de carne enfriada correspondiente a carta porte: Nº 21 Punta de Vacas a Los Andes fecha 3/5 para dar preferencia a un vagón con automóviles armados, transporte a tarifa rebajada, es decir no de preferencia; contra lo dispuesto por el Art. 49. Dicha carne debió salir 25 horas más tarde.
Las disposiciones que el suscrito había tomado en su carácter de Jefe de la Estación y que ya estaban ordenadas cuando el funcionario chileno llegó, eran:
1. Acelerar ten todo lo posible la partida del tren internacional N° 1 el que debía salir adelante del de carga, empleando la locomotora de este para habilitar las vías para aquel.
2. Dejar el vagón de automóviles armados, aceptado en último orden, por falta de capacidad de arrastre para el día siguiente, despachando en su lugar el vagón de perecedera.
M. ha querido colocarse en los términos del artículo 3 pero el hecho concreto va más allá, pues el superior se adueñó de la playa y vía privando a la estación de la única locomotora de que se disponía para habilitar la vía para el convoy de pasajeros, caso indispensable dada la ubicación de los desvíos. Lo prueba el hecho de que luego fue preciso efectuar maniobras moviendo vehículos de pasajeros no enganchados a ninguna locomotora, como única solución para ubicar la máquina a la cabeza maniobra prohibida por el peligro que entraña. La salida del tren de carga con preferencia al de pasajeros lo dispuso el funcionario sin su intervención, tanto es así que la "vía libre” no fue autorizada por M. ni empleado alguno a sus órdenes (Art. 45) y tal proceder más que orden es intromisión en funciones cuya responsabilidad recae sobre el Jefe de la estación.
No se concibe cómo, si el Reglamento General, da facultades expresas a los Jefes de estaciones, artículos: 12, 48, 86, 272, 362, etc., lo que indica claramente que se ha querido que haya en las estaciones un empleado responsable, pueda en virtud del art. 3, quedar anulada o cercenada de tal forma su función, tratándose de un servicio público y sin el atenuante de mejorarlo en algo, tanto más en un caso com el presente, que el empleado superior que intervino llegó a la estación desde otro país, poniendose a dar órdenes sin estar empapado de los servicios que se hallaban en acción o en trámite...
Toca a un antiguo y destacado inspector nacional, Don Enrique Espinosa, intervenir en el caso, dicho funcionario constata los hechos en el terreno, los comprueba en todas sus partes, comprende que, de haber existido alguna razón valedera para aplicar el criterio del funcionario chileno, hasta podía dispensarse del hecho de haberse salido del cauce reglamentario, pero que, sin motivo alguno, resultaba innegable que el Jefe de la estación había cumplido con su deber dentro de las disposiciones reglamentarias y en forma que contempla mejor los intereses en juegos. Propone al Director General que así se declare e insinúa que se reorganice el servicio entre Punta de Vacas y Frontera en un sentido más práctico, designándose a esos efectos al empleado M. para que desde el terreno mismo coopere con la Jefatura, que tiene asiento en Santiago de Chile y carece de toda comunicación derecta, razón ésta que la obliga a dar sus órdenes por interpósita persona perdiendose preciosos tiempo en las transmisiones y restrasmisiones telegráficas de las instrucciones.
La Dirección General de ferrocarriles, no obstante la asesoria de su inspector, nunca se pronuncia sobre el caso y los superiores ferroviarios se creen autorizados entonces para tomar represalias com M.
El encargado de tan "noble" tarea es don Juan Verdugo, uno de los pocos funcionarios chilenos intransigentes y caprichosos que hemos tratado en diez años de administración, que, ni en un solo aspecto se semeja a hombres com Bertín, Drully, Torres, expertos ferroviarios y verdaderos caballeros en su trato. El personal del trasandino chileno, saleroso para aplicar motes, llamábale "guillotín" - como llamaba "descuerativa" a la pseudo-cooperativa que existían con anterioridad a la actual cooperativa del personal. Más tarde intervendría Don Luis Alvarado que de jefe seccional de maestranza, pasó a administrar el trasandino en ambos sectores, se trata de um hombre muy competente en tallares y máquinas ferroviarias, pero de allí a dirigir la administración y la sección comercial había cierta distancia... Hombre voluminoso; sus connacionales le apodaban "Don Guata"; de escasa preparación intelectual; para escribir se ajustaba más a la onomatopeya que a la gramática...
Una sola vez le vimos escribir, un breve telegrama; mientras lo hacía, sacaba la lengua, se quejaba, mientras su silla crujía, era un níño haciendo sus primeros palotes. Al él tocó en el año 1941 calcular en seis días el tiempo necesario para despejar la vía; cálculo que le falló en setenta y cuatro días que representaban cuantiosos gastos y extraordinarias dificultades...
Como no pueden encontrar en falla a M, en cuanto a su servicio, tratamiento al público, convivencia con el personal a sus órdenes etc., se limitan a hostilizarlo.
Desde luego tenemos a la vista la documentación original que prueba los hechos que afirmamos. A poco andar se le aplica una sanción disciplinaria consistente en diez días de suspensión "por haberse dirigido ala Dirección General de Ferrocarriles por expediente Nº 1919 A .5. Ese fue uno de los efectos conseguidos por el empleado M. por haber tenido la osadía de ampararse en el artículo 3 del Reglamento General, que dispone que el empleado está obligado a acatar toda tarden emanada de superior, recurriendo a dicha Dirección General y estimase que las órdenes no se han ajustado al reglamento...
Dicha autoridad no se pronuncia. Algún tiempo después un inspector nacional, cuyo nombre reservo por razones explicables, expresó a M., a quien conoció accidentalmente, que el director no se pronunció por considerar que era excesiva la defensa del empleado...
No comprendo lo que significa jurídicamente "Exceso de defensa" paro me asombra que si existe, perjudique al afectado.
Otro caso manifiesto es el siguiente: El 20 de agosto de1941, M . solicita se le autorice bajar por propios medios a la ciudad de Mendoza a ver su familia (esposa e hijos) de la que está separado desde principio de invierno, teniendo en cuenta que la vía se halla bloqueada, destruidas las líneas telegráficas y telefónicas, lo que hace innecesaria e inútil su estadía en Punta de Vacas, que no es por otra parte, su residencia real; y además por carecer de víveres. Por telegrama Nº 134 se le contesta: "No es posible conceder permiso solicitado, en Vacas hay víveres”…
Es decir que M. carece de víveres como carece el resto de los pobladores pero la administración ferroviaria, cómodamente instalada en la ciudad de Los Andes, declara que hay víveres que hay víveres en Punta de Vacas... A menos decía M. que se refiera a vacas como especie...
En el lugar no existe comercio alguno y todo se reduce a las pequeñas provisiones de cada hogar!... A la sazón los ejércitos argentino y chileno están haciendo arrojar víveres en el sector por medio de aviones; hecho que cuesta a Chile la pérdida de dos arriesgados pilotos y una máquina, abatida, a pocos metros del monumento a Cristo Redentor, pero se da el caso que a Punta de Vacas no pueden llegar a ,causa de los terribles vientos que castigan el lugar.
Se acuerda en cambio permiso al resto del personal...
El abastecimiento de comestibles en alta montaña y demás lugares de iguales o parecidas características, siempre es problemático y sujeto las contingencias propias de toda región alejada de las ciudades y de difícil acceso. En el Trasandino, los artículos no perecederos se aprovisionan según sean las posibilidades de cada jefe de hogar, que en general, huelga decirlo, son menores para los más modestos, que son a los que Dios les da más hijos... y los perecederos llegan una vez por semana de suerte que un par de días semanales se come alguna legumbre en condiciones, luego, la acelga queda mustia y la zanahoria, cadavérica se contrae.
Toca a un antiguo y destacado inspector nacional, Don Enrique Espinosa, intervenir en el caso, dicho funcionario constata los hechos en el terreno, los comprueba en todas sus partes, comprende que, de haber existido alguna razón valedera para aplicar el criterio del funcionario chileno, hasta podía dispensarse del hecho de haberse salido del cauce reglamentario, pero que, sin motivo alguno, resultaba innegable que el Jefe de la estación había cumplido con su deber dentro de las disposiciones reglamentarias y en forma que contempla mejor los intereses en juegos. Propone al Director General que así se declare e insinúa que se reorganice el servicio entre Punta de Vacas y Frontera en un sentido más práctico, designándose a esos efectos al empleado M. para que desde el terreno mismo coopere con la Jefatura, que tiene asiento en Santiago de Chile y carece de toda comunicación derecta, razón ésta que la obliga a dar sus órdenes por interpósita persona perdiendose preciosos tiempo en las transmisiones y restrasmisiones telegráficas de las instrucciones.
La Dirección General de ferrocarriles, no obstante la asesoria de su inspector, nunca se pronuncia sobre el caso y los superiores ferroviarios se creen autorizados entonces para tomar represalias com M.
El encargado de tan "noble" tarea es don Juan Verdugo, uno de los pocos funcionarios chilenos intransigentes y caprichosos que hemos tratado en diez años de administración, que, ni en un solo aspecto se semeja a hombres com Bertín, Drully, Torres, expertos ferroviarios y verdaderos caballeros en su trato. El personal del trasandino chileno, saleroso para aplicar motes, llamábale "guillotín" - como llamaba "descuerativa" a la pseudo-cooperativa que existían con anterioridad a la actual cooperativa del personal. Más tarde intervendría Don Luis Alvarado que de jefe seccional de maestranza, pasó a administrar el trasandino en ambos sectores, se trata de um hombre muy competente en tallares y máquinas ferroviarias, pero de allí a dirigir la administración y la sección comercial había cierta distancia... Hombre voluminoso; sus connacionales le apodaban "Don Guata"; de escasa preparación intelectual; para escribir se ajustaba más a la onomatopeya que a la gramática...
Una sola vez le vimos escribir, un breve telegrama; mientras lo hacía, sacaba la lengua, se quejaba, mientras su silla crujía, era un níño haciendo sus primeros palotes. Al él tocó en el año 1941 calcular en seis días el tiempo necesario para despejar la vía; cálculo que le falló en setenta y cuatro días que representaban cuantiosos gastos y extraordinarias dificultades...
Como no pueden encontrar en falla a M, en cuanto a su servicio, tratamiento al público, convivencia con el personal a sus órdenes etc., se limitan a hostilizarlo.
Desde luego tenemos a la vista la documentación original que prueba los hechos que afirmamos. A poco andar se le aplica una sanción disciplinaria consistente en diez días de suspensión "por haberse dirigido a
Dicha autoridad no se pronuncia. Algún tiempo después un inspector nacional, cuyo nombre reservo por razones explicables, expresó a M., a quien conoció accidentalmente, que el director no se pronunció por considerar que era excesiva la defensa del empleado...
No comprendo lo que significa jurídicamente "Exceso de defensa" paro me asombra que si existe, perjudique al afectado.
Otro caso manifiesto es el siguiente: El 20 de agosto de
Es decir que M. carece de víveres como carece el resto de los pobladores pero la administración ferroviaria, cómodamente instalada en la ciudad de Los Andes, declara que hay víveres que hay víveres en Punta de Vacas... A menos decía M. que se refiera a vacas como especie...
En el lugar no existe comercio alguno y todo se reduce a las pequeñas provisiones de cada hogar!... A la sazón los ejércitos argentino y chileno están haciendo arrojar víveres en el sector por medio de aviones; hecho que cuesta a Chile la pérdida de dos arriesgados pilotos y una máquina, abatida, a pocos metros del monumento a Cristo Redentor, pero se da el caso que a Punta de Vacas no pueden llegar a ,causa de los terribles vientos que castigan el lugar.
Se acuerda en cambio permiso al resto del personal...
El abastecimiento de comestibles en alta montaña y demás lugares de iguales o parecidas características, siempre es problemático y sujeto las contingencias propias de toda región alejada de las ciudades y de difícil acceso. En el Trasandino, los artículos no perecederos se aprovisionan según sean las posibilidades de cada jefe de hogar, que en general, huelga decirlo, son menores para los más modestos, que son a los que Dios les da más hijos... y los perecederos llegan una vez por semana de suerte que un par de días semanales se come alguna legumbre en condiciones, luego, la acelga queda mustia y la zanahoria, cadavérica se contrae.
Hablamos de los períodos normales. Durante los aislamientos por accidentes climáticos la provisión es un verdadero problema.
Como estamos relatando hechos, diremos que las empresas inglesas acordaban a sus empleados un crédito especial para aprovisionamiento de invierno. En 1941 con otros patrones eso no existia y los medios de transporte eran escasos y dificultosos de manera que los empleados y obreros con los pobrísimos sueldos que devengaban y de los que nos hemos ocupado en otro lugar, bien poco era que podían tener almacenado.
La falta de víveres no llegó a ser absoluta en la zona, de carne vacuna no se careció merced a la existencia de ganado para embarque que quedó bloqueado y del que se sacrificó con toda generosidad por parte de los transportadores, tanto como fue necesario; pero en los últimos días era casi el único artículo de que echar mano y ya los estómagos se resistian a aceptarla. Muchos conmigo, desesperábamos por una cebolla, por un ajo...
Como estamos relatando hechos, diremos que las empresas inglesas acordaban a sus empleados un crédito especial para aprovisionamiento de invierno. En 1941 con otros patrones eso no existia y los medios de transporte eran escasos y dificultosos de manera que los empleados y obreros con los pobrísimos sueldos que devengaban y de los que nos hemos ocupado en otro lugar, bien poco era que podían tener almacenado.
La falta de víveres no llegó a ser absoluta en la zona, de carne vacuna no se careció merced a la existencia de ganado para embarque que quedó bloqueado y del que se sacrificó con toda generosidad por parte de los transportadores, tanto como fue necesario; pero en los últimos días era casi el único artículo de que echar mano y ya los estómagos se resistian a aceptarla. Muchos conmigo, desesperábamos por una cebolla, por un ajo...
A los niños que se les preguntaba qué era lo que más deseaban, respondían casi invariablemente: ZANAHORIA!...
Algunos adultos clamaban por cigarrillos... Sobre el particular no tenemos experiencia personal, jamás entendimos que el cigarrillo pudiera ser una necesidad para el hombre.
Algunos adultos clamaban por cigarrillos... Sobre el particular no tenemos experiencia personal, jamás entendimos que el cigarrillo pudiera ser una necesidad para el hombre.
"EN VACAS HAY VIVERES" - había respondido desde la ciudad de Los Andes el jefe superior del ferrocarril... - y había que acatar la orden!
Ese jefe, nunca pernoctó siquiera en alta montaña y conocía de la vida real de la gente todo lo que conoce el turista que utilizando los medios de movilidad que posibilitaba precisamente aquella gente, pasaba regalando su vista con la belleza magnífica de los montes y las nieves y su organismo con el aire vivificante, pero que no es el aire de la salud que describe Pérez de Ayala en "Revolución Sentimental"...
El 5 de diciembre de 1942, M. cae enfermo, delegado su servicio por disposición superior transladándose a la ciudad de Mendoza para su asistencia médica. El 26 es dado de alta, se presenta a la representación del ferrocarril en dicha capital con el respectivo justificativo profesional a fin de que se le autorice pasaje para regresar a reasumir servicio; como nada se dispone hasta el 5 de enero, el jefe de la citada representación ordenó a M. se presentase a Punta de Vacas. Al llegar allí se encuentra con que no se dispone de habitación para alojarse y por lo tanto no puede reanudar servicio; sigue entonces a Puente del Inca que es su residencia legal y real, pues si ha aceptado prestar servicio en Punta de Vacas ha sido por colaborar con la empresa, pero el es titular de aquella. Allí comprueba que su casa habitación por la que paga alquiler ha sido, ocupada por el empleado que el ferrocarril ha puesto en su lugar accidentalmente, con su familia., a pesar de tener sus enseres personales en la misma. A su, pedido, el jefe accidental de Puente del Inca, dirige el siguiente despacho a la Jefatura:
Nº 52: Presentóse señor M., reasumir su cargo punto en P. de Vacas se le informa no hay alojamiento para el, en esta tampoco se dispone de habitación".
Como se deniega el medio de solución propuesto en cuanto a habitación, M. no toma servicio; labra un acta que firma la autoridad policial y varios vecinos en la que hace constar los hechos y, no pudiendo permanecer en tal lugar en las condiciones en que se encuentra regresa a la. ciudad de Mendoza siendo entonces declarado cesante del cargo de jefe estación Puente del Inca (28 años de antigüedad) POR ABANDONO DE SERVICIO!!...
En ninguna parte, empleado o no, prestando servicio o no, puede un individuo permanecer sin tener cuando menos donde alojarse, M. no pedía sino esto, pero menos puede hacerlo en la cordillera de los Andes dada la naturaleza del clima.
M. había sido despojado de su casa, en Puente del Inca por la que, como hemos dicho, pagaba alquiler; siendo jefe titular de la misma se prestaba a reemplazar al jefe de otra estación para cooperar con la empresa que carecía de personal relevante. Al encontrarse en el caso de no tener alojamiento, acepta, relevar al empleado que ocupaba su propio cargo y para. hacerlo propone una solución, el uso de un vehiculo desocupado que llenaba las necesidades mínimas sin obtener otro resultado que la cesantía!!
En materia de trabajo nadie puede abandonar una función que no está desempeñando, pensamos mas, creemos que para que configure el abandono es menester que una función se ofecte, que haya un daño al patrono.
Ese jefe, nunca pernoctó siquiera en alta montaña y conocía de la vida real de la gente todo lo que conoce el turista que utilizando los medios de movilidad que posibilitaba precisamente aquella gente, pasaba regalando su vista con la belleza magnífica de los montes y las nieves y su organismo con el aire vivificante, pero que no es el aire de la salud que describe Pérez de Ayala en "Revolución Sentimental"...
El 5 de diciembre de 1942, M. cae enfermo, delegado su servicio por disposición superior transladándose a la ciudad de Mendoza para su asistencia médica. El 26 es dado de alta, se presenta a la representación del ferrocarril en dicha capital con el respectivo justificativo profesional a fin de que se le autorice pasaje para regresar a reasumir servicio; como nada se dispone hasta el 5 de enero, el jefe de la citada representación ordenó a M. se presentase a Punta de Vacas. Al llegar allí se encuentra con que no se dispone de habitación para alojarse y por lo tanto no puede reanudar servicio; sigue entonces a Puente del Inca que es su residencia legal y real, pues si ha aceptado prestar servicio en Punta de Vacas ha sido por colaborar con la empresa, pero el es titular de aquella. Allí comprueba que su casa habitación por la que paga alquiler ha sido, ocupada por el empleado que el ferrocarril ha puesto en su lugar accidentalmente, con su familia., a pesar de tener sus enseres personales en la misma. A su, pedido, el jefe accidental de Puente del Inca, dirige el siguiente despacho a la Jefatura:
Nº 52: Presentóse señor M., reasumir su cargo punto en P. de Vacas se le informa no hay alojamiento para el, en esta tampoco se dispone de habitación".
Como se deniega el medio de solución propuesto en cuanto a habitación, M. no toma servicio; labra un acta que firma la autoridad policial y varios vecinos en la que hace constar los hechos y, no pudiendo permanecer en tal lugar en las condiciones en que se encuentra regresa a la. ciudad de Mendoza siendo entonces declarado cesante del cargo de jefe estación Puente del Inca (28 años de antigüedad) POR ABANDONO DE SERVICIO!!...
En ninguna parte, empleado o no, prestando servicio o no, puede un individuo permanecer sin tener cuando menos donde alojarse, M. no pedía sino esto, pero menos puede hacerlo en la cordillera de los Andes dada la naturaleza del clima.
M. había sido despojado de su casa, en Puente del Inca por la que, como hemos dicho, pagaba alquiler; siendo jefe titular de la misma se prestaba a reemplazar al jefe de otra estación para cooperar con la empresa que carecía de personal relevante. Al encontrarse en el caso de no tener alojamiento, acepta, relevar al empleado que ocupaba su propio cargo y para. hacerlo propone una solución, el uso de un vehiculo desocupado que llenaba las necesidades mínimas sin obtener otro resultado que la cesantía!!
En materia de trabajo nadie puede abandonar una función que no está desempeñando, pensamos mas, creemos que para que configure el abandono es menester que una función se ofecte, que haya un daño al patrono.
Según la empresa, M. ha abandonado servicio, así lo afirma en sus telegramas y notas y habría abandonado su cargo titular siendo que el ferrocarril lo tiene distraído en otra estación, Punta de Vacas, y en todo caso éste será el cargo abandonado... tal abandono habría ocurrido el 13 de enero... M. se había presentado a reanudar servicio el día 5, no reasumiéndolo por carecer de alojamiento...
M. Eleva el caso a la Dirección general de ferrocarriles, no porque espere que esa repartición repare el daño, sino a los efectos de documentar el hecho. Nunca se expide...
El episodio fue muy triste pero más triste fue otro episodio de menor cuantía... Un "compañero" de M. organizó un almuerzo de regocijo por lo ocurrido a su compañero!... En algunos seres el sentimiento humano tiene profundas lagunas! Un hombre coje dos ramos de flores. Uno lo deposita en la tumba de su novia muerta, el otro lo lleva a su novia viva cuya morada queda en las cercanías.
Tres meses más tarde M. es designado jefe titular de la estación Punta de Vacas.
M. Eleva el caso a la Dirección general de ferrocarriles, no porque espere que esa repartición repare el daño, sino a los efectos de documentar el hecho. Nunca se expide...
El episodio fue muy triste pero más triste fue otro episodio de menor cuantía... Un "compañero" de M. organizó un almuerzo de regocijo por lo ocurrido a su compañero!... En algunos seres el sentimiento humano tiene profundas lagunas! Un hombre coje dos ramos de flores. Uno lo deposita en la tumba de su novia muerta, el otro lo lleva a su novia viva cuya morada queda en las cercanías.
Tres meses más tarde M. es designado jefe titular de la estación Punta de Vacas.
* * *
Más adelante, reconstruído el trasandino y administrado por los FF. CC. de Estado de la Nación. M. plantea la situación que pasamos a relatar. Digamos previamente que, al terminar la estación Punta de Vacas, su función de cabecera, con motivo de reanudarse el tráfico directo; una administración con sentido práctico del aprovechamiento del personal, habría llevado al que allí actuaba a donde fueran más útiles sus conocimientos que, en el caso, pudo ser General Gutiérrez o Las Cuevas; no fue así y prefirió dejarlo para que contemplace cómo tomaban agua las máquinas...
M. interpreta - expresa el superintendente de la zona Oeste, Córdoba - que corresponde su ubicación en un lugar y cargo más acorde con su posición en el momento de producirse la destrucción de la línea (jefe Mendoza), ello en base a la ley 12.573 que si bien no lo establece en forma precisa, está en el espíritu de su artículo 4º y se planteó durante su precesso parlamentario. Por otra parte, lleva diez años en la parte alta de la cordillera, además de otro largo período antes de 1934, tiempo de absoluta postergación; en ese lapso sólo un breve plazo pudo convivir con su familia (esposa e hijos) que por razones explicables debía permanecer en la ciudad de Mendoza.
Para mayor abundamiento debe expresar que, con anterioridad a la paralización del servicio, por un convenio, se establecía la rotación periódica de los jefes de estaciones entre la zona llamada baja y la alta y, en consecuencia, estima de justicia el pedido que deja expuesto.
La Superintendencia, se expide en el sentido de que el afectado debe solicitar las vacantes que se publican en los boletines respectivos.
Es decir, solicitar vacantes que pueden corresponderle o no. M. insiste en que su caso no es el rutinario de movilización de personal, sino que se trata de uno de los empleados que han permanecido confinados por razones de fuerza mayor durante largo tiempo, período durante el cual se paralizó su carrera.
Pero, ¿cómo pretender que una administración compuesta por funcionarios que no conocen la montaña, pueda interpretar y considerar la vida que han pasado empleados y obreros del Trasandino? ¿Cómo, si uno de los jefes que intervenía, era aquel que no comprendía en que podía estorbar la nieve al tren?...
Pasaron los años… A finas de 1946, M. solicita una vacante publicada en los boletines, no significa un ascenso, pero lo acercaría a la civilización, cuenta a la sazón 32 años de servicios, 23 en la especialidad de jefe. La vacante se adjudica contra la opinión del jefe seccional, a un empleado que cuenta en total 20 años da servicio y no es del trasandino…
Por la misma época el jefe de Blanco Encalada, señor B. plantea un caso de clima (?) que estaría afectando su salud y solicita en consecuencia, traslado a la ciudad capital, está sólo a 22 kilómetros, fuera de la zona montañosa, aquel está a 200, no tiene la antigüedad de M. ni ha desempeñado los relevantes cargos de éste. La Superintendencia, de Córdoba se expide, no indicándole que pida vacantes de los boletines, sino ubicándolo en la, administración ascendido… y es que dicho empleado forma parte del personal que, desde el centro y norte de la República, llega a nuestra Provincia con el ramal Pie de Palo-Mendoza y ante el personal del Trasandino tiene NATURALMENTE toda preferencia!!...
Al personal del Trasandino no se le ha recibido bien, es de escuela 'Pacífico'', no se deja palmotear ni tutear; los jefes de estaciones no utilizan a los cambistas para cebarles mate, respetan y exigen ser respetados, no obsequian gallinitas y cabritos a sus superiores…
En honor a la verdad debemos señalar que las negativas para trasladar a zonas más favorables al personal que permaneció en desventaja en alta, montaña, con motivo de la, destrucción de la línea, sólo ocurrieron en el departamento administrativo (Tráfico) no así en Tracción y Talleres y Vías y Obras, en estos. El caso fue contemplado debidamente además fueron ascendidos meritorios empleados. El Trasandino siempre contó con personal competente; la alta montaña estimula, al hombre a capacitarse, quizás como medio de defensa de los peligros que encierra. Tráfico no ascendió un solo empleado, y toda vacante fue llenada con personal del centro y norte del país, no importa que careciera de la experiencia que la montaña requiere, y en nada influyeron los sufrimientos de toda índole que los empleados del trasandino suportaron, los oídos fueron sordos a toda petición. Las piedras de los montes devolvían, cuando menos el eco...
La Superintendencia, se expide en el sentido de que el afectado debe solicitar las vacantes que se publican en los boletines respectivos.
Es decir, solicitar vacantes que pueden corresponderle o no. M. insiste en que su caso no es el rutinario de movilización de personal, sino que se trata de uno de los empleados que han permanecido confinados por razones de fuerza mayor durante largo tiempo, período durante el cual se paralizó su carrera.
Pero, ¿cómo pretender que una administración compuesta por funcionarios que no conocen la montaña, pueda interpretar y considerar la vida que han pasado empleados y obreros del Trasandino? ¿Cómo, si uno de los jefes que intervenía, era aquel que no comprendía en que podía estorbar la nieve al tren?...
Pasaron los años… A finas de 1946, M. solicita una vacante publicada en los boletines, no significa un ascenso, pero lo acercaría a la civilización, cuenta a la sazón 32 años de servicios, 23 en la especialidad de jefe. La vacante se adjudica contra la opinión del jefe seccional, a un empleado que cuenta en total 20 años da servicio y no es del trasandino…
Por la misma época el jefe de Blanco Encalada, señor B. plantea un caso de clima (?) que estaría afectando su salud y solicita en consecuencia, traslado a la ciudad capital, está sólo a 22 kilómetros, fuera de la zona montañosa, aquel está a 200, no tiene la antigüedad de M. ni ha desempeñado los relevantes cargos de éste. La Superintendencia, de Córdoba se expide, no indicándole que pida vacantes de los boletines, sino ubicándolo en la, administración ascendido… y es que dicho empleado forma parte del personal que, desde el centro y norte de la República, llega a nuestra Provincia con el ramal Pie de Palo-Mendoza y ante el personal del Trasandino tiene NATURALMENTE toda preferencia!!...
Al personal del Trasandino no se le ha recibido bien, es de escuela 'Pacífico'', no se deja palmotear ni tutear; los jefes de estaciones no utilizan a los cambistas para cebarles mate, respetan y exigen ser respetados, no obsequian gallinitas y cabritos a sus superiores…
En honor a la verdad debemos señalar que las negativas para trasladar a zonas más favorables al personal que permaneció en desventaja en alta, montaña, con motivo de la, destrucción de la línea, sólo ocurrieron en el departamento administrativo (Tráfico) no así en Tracción y Talleres y Vías y Obras, en estos. El caso fue contemplado debidamente además fueron ascendidos meritorios empleados. El Trasandino siempre contó con personal competente; la alta montaña estimula, al hombre a capacitarse, quizás como medio de defensa de los peligros que encierra. Tráfico no ascendió un solo empleado, y toda vacante fue llenada con personal del centro y norte del país, no importa que careciera de la experiencia que la montaña requiere, y en nada influyeron los sufrimientos de toda índole que los empleados del trasandino suportaron, los oídos fueron sordos a toda petición. Las piedras de los montes devolvían, cuando menos el eco...
